Hace varios días que me viene dando vueltas por mi cabeza algo que leí de Alejandro Rozitchner...para quien no lo conoce es un escritor y filósofo muy divertido (para mi gusto). Lo concreto, es que paso a presentarles La Teoría de la Felicidad, según él.
Me he sentido identificada en esta búsqueda de la "Felicidad"....que principalmente creo que son Momentos y que está en nosotros hacerlos que duren, aunque sea en el gustito de ellos y por supuestos guardarlos dentro de nuestros corazones para cuando estamos faltos de ella y saber de que existen...
Espero les guste, un beso a todos, felicidades a los que no he saludado. Es un año más o un año menos...
Malú

1.
La felicidad es como tomar un café: dura un ratito, pero su influencia
se prolonga. Y no todos pueden con ella, a algunos les cae mal. Como el
café, la felicidad te despierta, y se busca una dosis de ella para
comenzar bien el día. Te despierta porque te hace ávido de más, de
mundo, te sacude del sueño en el que hubieras querido seguir,
cómodamente, y te hace posible las cosas. O te trae taquicardia, si no
podés parar y resignarte a que la felicidad, como todo, debe encontrar
su lugar en el tiempo y no admite abusos. Como el café, la felicidad
habita en la intimidad, es un encuentro, y es caliente. La felicidad,
como el café, también tiene estilos diversos: hay felicidades livianas,
aguadas, que casi no tienen gusto, y otras felicidades fuertes,
cargadas, sabrosas. Hay quien necesita endulzar su felicidad, porque
eso le permite asimilarla mejor, y hay quien se la banca como es, con
su sabor propio, fuerte y raro. Se supone que las mejores felicidades
son las que vienen de Brasil, o de Colombia, o las africanas, porque la
felicidad se manifiesta con movimientos espontáneos y primitivos. Pero
si bien tiene ese origen muchos opinan que la logran mejor en Italia,
donde saben transformar el grano de base en refinado sabor y
sensualidad trabajada.
2.
La felicidad es como un auto, te lleva y te trae, te hace mover, te
desplaza, te saca de un sitio y te pone en otro. No está nunca quieta,
y si se queda mucho tiempo en un mismo lugar cada vez le cuesta más el
movimiento. Como sucede con los autos, hay felicidades caras y
felicidades baratas, y se puede perder la vida a causa de una felicidad
muy cara, o porque no es posible terminar de pagarla o porque fuiste
muy rápido y te estrellaste contra algo. ¿Contra la velocidad de otro,
yendo rápido para otro lado, o contra una felicidad frenada? Hay
felicidades de segunda mano, que traen siempre algún problema, y
felicidades
3.
La felicidad es como una computadora, compleja, casi mágica,
insondable, siempre necesitada de alguna actualización. Como las
computadoras, la felicidad es mejor cuanta más capacidad operativa
pueda tener, y requiere de algún programa que la organice para poder
usarse. Te los podés copiar, los programas, pero si traen un virus
podés perder todo, y aunque sean más caros siempre son preferibles los
programas originales y propios. La felicidad, como las computadoras, es
siempre algo nuevo y cada vez más sencillo, aunque esa sencillez
aparezca como resultado de un trabajo cada vez más complejo y delicado.
Y, como con las computadoras, las felicidades requieren siempre de una
energía que las alimente, o la red social de la electricidad o la pila
que te permite una autonomía relativa. Podés estar sin contacto un
tiempo, pero pronto es necesario volver y recargarla. La felicidad es
también como una computadora porque siempre le pasa algo. Cuando
funciona es bárbara, pero cuando falla puede crearte problemas
infinitos: perdiste muchos archivos y no los vas a recuperar nunca. No
hay peor nunca que el de la felicidad perdida.
4.
La felicidad es como un rompecabezas: tenés que armarla. La imagen
completa sirve de guía, pero igual tenés que pasar mucho tiempo
observando cada pedazo para saber dónde encaja. A veces te parece que
falta una pieza y no la vas a conseguir jamás, pero un azar te la
revela y te das cuenta de que estuvo siempre ahí y lo que pasaba era
que no habías sido capaz de verla. Lleva tiempo, y si te ponés
impaciente y pretendés forzarla terminás poniendo cualquier cosa en
cualquier parte. La felicidad es un proceso y cuando la tenés lista te
das cuenta de lo lindo que fue lograrla, y querés hacer otra. No es por
inconformista, en el mejor de los casos, sino porque lo mejor es ese
darle vueltas a las cosas hasta conseguir que encuentren su lugar. Hay
felicidades de 30 piezas, las infantiles, y felicidades de 5000 piezas,
que sólo pueden ser armadas por quien tenga una larga experiencia. ¿O
esas son las felicidades imposibles de los obsesivos, que han
fragmentado tanto su mundo que no consiguen armar nada? Hay felicidades
que tienen demasiado detalle y no terminás de armarlas nunca, y hay
felicidades más sencillas, en las que la figura se ve más clara y
pueden ser construidas en un tiempo razonable.
5.
La felicidad es como la lluvia, está ligada a una sensación de
tristeza, pero es hermosa y lo baña todo. Envuelve a la realidad entera
y si es demasiado fuerte uno tiene que salir con paraguas para
protegerse un poco. Hay quien gusta de salir a empaparse, pero después
puede aparecer un resfriado o algo peor. La felicidad puede ser tenue
como la garúa o feroz como una tormenta, puede ser persistente y durar
y durar, o brevísima, llegar y en un instante desaparecer, dejando todo
renovado y un aire más limpio detrás de ella. La felicidad como la
lluvia lava las cosas, da una sensación de nuevo principio, de mundo
flamante, pero también, si insiste y no cede, puede inundarte y hasta
matarte. Nos alimentamos de esa cuota de felicidad que cae
periódicamente y cuando falta la tierra es árida y la vegetación
escasa. La felicidad, además, como la lluvia, te conecta con tu mundo
interno, lo hace evidente y lo proyecta.
6. La felicidad es como una planta, crece si la regás, y tiene su ritmo propio. Si te olvidás de ella y no la cuidás no prospera. Sabe cómo crecer, pero hay que ocuparse o queda raquítica o se seca. Surge de otras felicidades, y se reproduce también en felicidades nuevas. En muchas felicidades, como en muchas plantas, podés cortar un pedacito y dar origen a otra felicidad. O hacer un injerto, juntar dos felicidades y dar lugar a una tercera distinta. Es orgánica, nace, crece, se reproduce y muere. Pero a lo largo del período de su duración es capaz de dar semillas para miles de felicidades nuevas. La mayor parte de ellas se pierden, pero algunas crecen y por eso la felicidad siempre se renueva.











Increible.
Excelente articulo, más para comprender el concepto de FELICIDAD...
saludos.
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